Emprender e innovar en Béjar

Debido a que me vi obligado a alargar por unos días mi estancia en España antes de volverme a Nueva York, un grupo de amigos/as de Béjar y otros que viven lejos me animaron a que tuviera lugar el lanzaminto de Béjar Innova. Fue el pasado sábado y la verdad es que todo está yendo muy bien.

Al tiempo que vamos dando los primeros pasos con Béjar Innova y en mi caso lo intercalo con mis otras actividades, quisiera compartir este tema sobre innovar y emprender en el medio rural, sobre todo en Béjar y la comarca. Puede que me matarían metafóricamente mis amistades bejaranas cuando hablo de “rural” cuando Béjar es una ciudad y tiene sus más de doce mil personas censadas. Hay que poner encima de la mesa de que esa cifra tiene un porcentaje altísimo de personas mayores. Además, yo siempre he sido muy excéptico en cuanto a la validez de estos datos, porque sé que hay cientos de personas censadas que viven en otros lugares, sea por estudio o por trabajo.

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Mira qué bien está el techo de tu próxima oficina… Y con aire acondicionado también gratis…

Lo que es cierto es que se trata de una comarca eminentemente rural, apenas hay industria y los sectores de servicios tampoco son tan representativos, salvo los negocios de las áreas habituales: comercio, hostelería y otros servicios.

Entre las ventajas principales que podría destacar de innovar y emprender en el medio rural estarían:
Libertad: siempre que innovemos con una mentalidad global, no dependeremos de las ventas o caprichos de nuestros vecinos/as. Para eso hay que adaptarse y aprender a ser un buen emprendedor rural, porque las ciudades tienen mecanismos muy diferentes a los pueblos.
Disfrute del medio natural: es una de las grandes ventajas, que podamos dedicar un tiempo a trabajar e “interrumpirlo” para darnos un chapuzón en el río, para dar una vuelta (paseo, ir a correr o en bici) o incluso continuar nuestro trabajo al aire libre.
Otras formas de trabajar son posibles: en el entorno rural se pueden desarrollar opciones de trabajo mucho más creativas. En la ciudad, le podemos poner columpios a nuestras oficinas, pero seguirán siendo oficinas. En el medio rural, una empresa puede tener una huerta ecológica, cuidar olivos o vides y elaborar su propio aceite, vino, conservas, licores… ¿Qué mejor manera de hacer equipo que serlo?
El disfrute como nunca: ¿te imaginas leer un informe larguísimo, editar un texto o diseñar un proyecto web junto a la piscina o escuchando el murmullo del agua del río? ¿o dejar los emails de la mañana del lunes por un par de horas para irte a esquiar a la cercana Covatilla y seguir por la tarde? ¿Y qué me dices de montarte la oficina en un merendero y parar un momento para comer con tu familia y después volver con tus reuniones o tu trabajo virtual?
Colaborar como nunca, es decir, como antes: la ciudad es territorio de individualismo y egoísmos, mientras que en los pueblos siempre ha habido colaboraciones. Y no era win+win, sino colaboración pura y dura o lo que yo llamo trueque natural, que crea unos vínculos preciosos y desinteresados entre las personas.
El tiempo fluye: si sabemos utilizar bien las herramientas y la forma de vida rural, el tiempo podemos verlo fluir, disfrutando mejor de la vida. En la ciudad, pasamos dos o tres horas al día encerrados en nuestro vehículo, bus, tren e incluso bici atascados en el tráfico. Béjar me encanta porque solo tiene dos cruces con semáforos y casi siempre están en verde jeje…
Las personas importan: es cierto, en la ciudad la gente puede dejar de saludar a la gente por alguna razón (yo no, pero mucha gente lo hace) e incluso, como me dicen siempre mis amigos de Madrid, en esa ciudad las personas son de usar y tirar; en los pueblos se pueden crear vínculos más sólidos y las personas no pierden su valor si dejan de interesarnos.
Mejora tu salud: sin tanto estrés, podrás hacer más ejercicio -casi siempre al aire libre-, recibirás estímulos estupendos, oxígeno del bueno, cocina más ecológica, amistades más sanas, incluso podrías animarte a tener tu huerto y alimentarte como nunca.
La economía puede ayudar: vivir en pueblos puede ser incluso muy rentable, porque no es difícil que te alquilen incluso con opción de compra tanto viviendas como locales. Así, podemos tener en Béjar un alquiler de un apartamento nuevo por 200 o 300 euros al mes y que en dos décadas sea tuyo sin pasar por los dolores de la hipoteca bancaria. Y si decides dejarlo antes, pierdes lo mismo que si hubiera sido un alquiler convencional, sin más problemas.
Otra vida es posible: tanto si tienes niños/as como si no, puedes hacer muchas de aquellas cosas que antes no sacabas tiempo para hacer: más voluntariado, quedar con más gente, escribir, leer, pintar, crear… Por una vez, podrías ser tú la persona protagonista de tu vida.
La vida puede ser maravillosa… y alternativa: en el medio rural puedes hacer cosas que en las ciudades son más difíciles de ver: puedes ir al trabajo en bici o caminando porque está cerca, puedes hacer las compras a la ida o a la vuelta sin tener que conducir si no quieres, puedes vestir de otra forma, hacerte tu ropa, jabón, queso, vino, tener tu huerto ecológico, reducir tu huella ecológica, reciclar más y tener una relación mucho más sana con tus vecinos/as.

Las razones pueden ser muchas más. Estas son solo unas primeras ideas. Creo que me ha gustado tanto que ampliaré este tema en el futuro. Por supuesto, puedes comentar alguna idea más y si te quieres venir a emprender e innovar a Béjar, visita Béjar Innova o escríbenos a info@bejarinnova.com y te contamos…

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